FRATTA/ Harta fiedelidad con sonido etéreo

Gabriela Albores / crónicas de Motel

Hola, Frattelo... he visitado tu página y mencionas que tienes dos correos perdidos relacionados con "Motel"... te refieres también al mío?... de cualquier modo, te mando de nuevo mi reseña de tu último disco... saludos.

 

Entre el jorge fratta que conocí hace algunos años en un concierto en el multiforo alicia y el ziggy fratta que escuché hace algunos días en el bar “el habito”, hay una gran diferencia: no sólo ha crecido como músico, sino que se aprecia en él ya una gran madurez como compositor.

En aquel concierto en el multiforo alicia, impresionaba verlo brincar, inquieto, mientras ejecutaba pasajes musicales plagados de hiper jazz funky entre verso y verso, acompañado de la excelente “tampico blues band”... y ahora en el bar “el habito”, sorprende la serenidad con la que ejecuta su bajo mientras la música se desliza, sin prisas, en los sentidos del público.

Las primeras presentaciones de su nuevo disco “motel”, en un concepto concierto-performance, dan una idea de lo que fratta pretende transmitir: el ánimo que provoca andar de viaje, de un lado para otro, “llevando –el boceto de- las canciones” (como canta en el primer track) para nutrirlas en un "paseo" que no cae en el lugar común de ser a cierta parte del país, sino que nos obliga a reflexionar también acerca de explorar ciertos rincones de nuestra alma: antes de recorrer grandes distancias para conocer otros lugares, podríamos empezar por viajar a través de nuestra propia vida para conocernos y reconocernos más allá de la persona que vemos todos los días frente al espejo por la mañana.

Sí, las imágenes difundidas en el “el habito” pretenden expresar la agudeza como observador de la naturaleza humana desde su trinchera, parapetado con su bajo y un estilo musical (algo prácticamente imposible de encontrar en la escena musical nacional) ya definido en “realidad y consolidado con “motel”, que fratta transmite perfectamente a lo largo de las quince composiciones de su nuevo álbum.

Desde la incesante ruta musical de “la música del azar” hasta “para volar 2k” (que forma parte de los tres bonus track de la edición especial numerada que quiso entregar a un limitado número de seguidores), se aprecia la consolidación de ese sonido que mostraba sus atisbos en “la espuma de los días”, que exploró con más confianza en “realidad” y que llevó hasta las últimas consecuencias en “motel”, fratta no sólo comparte sus vivencias experimentadas durante los últimos años, sino que nos invita a transitar con él en esa carretera cargada de un particular funky jazz rock y guiándonos con la particular textura de su voz, para hacernos ver que dentro de la salvaje maquinaria de la tecnología, aún hay un espacio para confortar el alma a través de la paz: la misma sensación que nos produce al estacionar nuestro auto frente a un “motel”, en plena madrugada, después de haber manejado por carretera durante muchas horas

A los acompañantes siempre presentes en los proyectos emprendidos por fratta, héctor page en la guitarra y el sr. gonzález en las percusiones, se unen esta vez malena durán en la voz, eduardo dyer en los teclados, jorge luri en el contrabajo, julio díaz en la batería y miguel góngora y alejandro otaola en las guitarras, quienes con esa experiencia que en ocasiones se acerca al virtuosismo, dan un sonido compacto al disco, dejando entrever horas de ensayo de las canciones.

“Motel” es un disco completo: todas las piezas encajan perfectamente sin demeritar alguna de ellas, sin embargo, si habría destacar algunas piezas, serían la ya mencionada inquietud de “la música del azar”, la sinceridad de “frágil”, la reflexiva “alto al fuego” ligada a la semi-acustica metáfora de “terremoto”, la ambigua aclaración de “yo sólo siento” y la intimista “nieve”.

La esperanza, la sensualidad, la reflexión y el amor, son algunos los tópicos que permean este excelente álbum de funky jazz rock (con leves atisbos de bosanova, hip hop y otros géneros musicales), que va más allá de lo que el mismo fratta define como “harta fidelidad con sonido etéreo”; “motel”, quizá el mejor disco que se haya producido en la escena musical en nuestro país durante el año 2002.

Gabriela Albores

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